Cada vez que miro la lista de ingredientes de cualquier producto alimenticio que compro en el supermercado, me doy cuenta de la cantidad de sustancias químicas que nos metemos “p’al cuerpo” cada vez que comemos. Afortunadamente vivo en una zona donde la fruta y la verdura es asequible, aunque fijándome en lo que la gente compra, no hay que ser un lince para ver por qué cada vez hay más casos de cáncer, alergias, etc. Es por eso que debemos de informarnos leyendo libros como el que os presentamos aquí.

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